Capítulo 76
Valeria se hallaba dormitando en la mullida y amplia cama de Leónid en la habitación donde según sus propias palabras debía estar usando desde el día de su boda, no estaba dormida por completo ya que el hombre se rehusaba a alejar sus manos de ella. En cuanto a la promesa que le hizo en torno a no dejarla dormir en toda la noche, la cumplió. Se encontraba sumida en sus pensamientos tratando de procesar la rapidez con la que su vida había dado un vuelco y algunos flashes de su preparada venganza pasaron por su mente hasta que unos poderosos brazos rodearon su cintura de nuevo.
Leonid la abrazó por la espalda, pegando su pecho a ella con una posesión que no era opresión, sino refugio. Al menos para él. Sus manos se entrelazaron sobre el vientre de Valeria y él apoyó la barbilla en su hombro, inhalando el aroma de su cabello. Era un gesto cargado de una autoridad silenciosa; él era el dueño de la mansión, pero ella era la dueña de su voluntad, aunque se rehusara a decirlo en v