El comedor de La mansión Volkov nunca había estado tan lleno de expectativa. Los Montenegro se encontraban sentados a un costado de la mesa junto a Nino Montreau dejando el espacio que encabeza el líder, Leónid y, al lado su esposa. Estaban esperando el desayuno aun cuando Nino ya había comenzado. El silencio se rompió de forma violenta cuando Irina entró en la estancia mirándolos a todos como si fuesen poca cosa con una expresión de asco profundo.
—Espero que el servicio sea rápido para termina