Valeria salió de la habitación con una sonrisa que esta vez sí fue genuina. La tranquilidad que sintió frente a la resolución de Lyon de ser su pareja no tuvo precio alguno para ella. Una vez más se observó en el espejo de la sala de la cabaña, la cual en realidad se encontraba decorada como si fuera la mansión de una millonaria y no una fortaleza armada por todos los ángulos.
—¡Mamiiiii, mamiiii! —Liam corrió hacia ella—. Estás muy linda mamita —caminó alrededor de su madre admirando la bellez