Al escuchar la línea cortada, Anya apretujó el teléfono contra su pecho con el ceño fruncido entre la confusión que sentía por la llamada de Rosella a esa hora. Jake se incorporaba sentándose, recostado al espaldar de la cama. Un silencio ensordecedor llenó la habitación del apartamento. Anya miró a Jake con una mezcla de terror y confusión mientras él respiraba profundo tratando de buscar una rápida solución al problema que sabía perfectamente que se les venía encima. Ella abrió la boca tratando de tomar aire con la respiración agitada, este por su parte le devolvía una mirada de decepción mezclada con furia contenida al considerarla descuidada y jactanciosa.
—¿Eres estúpida o te haces, Anya? —la voz de Jake cortó el denso silencio, cargada de un desprecio que la hizo reaccionar como si le hubieran lanzado agua helada.
Anya se giró hacia él, con el rostro descompuesto.
—¿De qué hablas? Rosella está asustada, eso es todo. Peterson fue un error de cálculo, pero...
—No fue un error de c