Al escuchar la línea cortada, Anya apretujó el teléfono contra su pecho con el ceño fruncido entre la confusión que sentía por la llamada de Rosella a esa hora. Jake se incorporaba sentándose, recostado al espaldar de la cama. Un silencio ensordecedor llenó la habitación del apartamento. Anya miró a Jake con una mezcla de terror y confusión mientras él respiraba profundo tratando de buscar una rápida solución al problema que sabía perfectamente que se les venía encima. Ella abrió la boca tratan