Valeria se tensó al escuchar las palabras de Leónid. Consideró que no había cometido ningún error como para que él le hablara de ese modo, especialmente cuando él mismo se había dado cuenta de que la otra mujer había mentido siempre. Anya la había manipulado todo el tiempo; había hecho demasiadas cosas fuera de orden como para que la atención de Leónid se centrara en ella y no en la maldad que las unía.
—Espera, ¿qué? —rebatió Valeria, pensando en que él no debería mirarla de esa forma delante