Leónid salió de la oficina camino al ascensor para bajar al encuentro de Kirill, con quien se había citado en la planta baja buscando resolver el problema de los reporteros y de ese modo poder contener los comentarios amarillistas de los medios.
Pensó en Valeria todo el tiempo, aunque sabía que ella no tenía permiso de salir de la casa y ahora menos que le había faltado el respeto a una de las personas que él tiene en alta estima y considera como pilar que sostiene la mansión. Si en algún momento había pensado en permitirle ir libremente a visitar a sus padres, ese error que cometió le quitó completamente las ganas.
—Hola —respondió cuando su teléfono vibró en el bolsillo de su chaqueta.
—Señor Volkov —la voz de Rosella aún se escuchaba inestable a causa del llanto y eso no hizo más que aumentar su molestia hacia Valeria —. El frente y los alrededores de la casa se encuentran atestados de personas con cámaras y micrófonos, no solo están parqueados en la acera, sino en toda la carreter