Valeria bajó la escalera mirando hacia los lados, escuchó muchas voces y se asomó a la ventana: al ver la multitud de personas que se encontraban parqueadas delante de la mansión; no pudo creer lo que veía, era la aglomeración de personas más grande que había contemplado en su vida. Sus ojos muy abiertos no daban crédito a la cantidad de cámaras y micrófonos que tenia delante aun cuando la Mansión Volkov era una fortaleza blindada con ventanas y vidrios de espejo.
—¡Dios mío, Nino! —pensó deses