Leónid miró a Valeria como si fuera una extraña. Sus palabras de momentos antes lo confundieron a tal punto que no pudo reaccionar.
, pensó mientras retrocedía hacia la puerta del diminuto despacho de su esposa.—Eres la mujer más extraña y e incomprensible que he conocido en mi vida —ni siquiera reconoció sus propias palabras —. De verdad quiero entenderte, pero tú no colaboras en nada.Se sorprendió a sí mismo contemplando la posibilidad de darse una oportunidad con Valeria.Una verdadera.Pero...¿Era eso en realidad lo que él deseaba?¿Necesitaba solo controlarla o, realmente quería algo en serio con ella?Cada interrogante era más fuerte y su cabeza embotada por el alcohol dio algunas vueltas. Sin embargo, giró para salir de la habitación.—Es cierto, me cuesta mucho confiar en ti porque me jugaste sucio.—No digas ridiculeces. Cualquier jugada que desee hacerte, sabes que lo haré de frente, en tu cara si es posible —la crueldad