La sorpresa la dejó sin poder reaccionar, los labios de Leonid devoraban los suyos en un beso violento, rabioso. Lleno de la pasión que llevaba guardada estos últimos anos después de que la hubiera abandonado por otra mujer. su cuerpo tembló reaccionando al calor de la piel de Valeria y su sabor le recordaba aquellas noches de infinito placer que se tornaron en noches despierto mirando el cuerpo de una mujer que ni siquiera llamaba su atención. Anya era, una mujer hermosa, elegante y perfecta.