El regreso de la mansión Volkov se hizo en un silencio casi atronador para Valeria. Los ojos de Leónid no se apartaban de ella y en su rostro se dibujaba una sonrisa casi perversa que le transmitió una desconfianza que no experimentaba desde hace mucho tiempo. La sensación de estar en una caldera, la invadió. El calor abrasante pese a que el aire acondicionado estaba encendido, le hizo sudar copiosamente. Era imposible que dejara de pensar en que iba a compartir habitación con Leónid porque est