En el trayecto a casa en West Village. Se hizo con una tranquilidad y un silencio bastante cómodo. Ambos hombres pasaron del terror de poder perder a la razón de su Unión. Y el motivo de su vasta felicidad.
Al cruzar el umbral de la puerta de la mansión el tiempo pareció detenerse. Valeria sostenido por línea emitió un sollozo que rompió el aire al ver la silueta de los dos hombres. Lyon se adelantó y depositó al niño aún dormido en los brazos de su madre, ella lo abrazó contra su pecho derrama