La adrenalina viajaba por las venas de ambos hombres sin permitirles casi poder respirar. Leonid aceleró por un momento antes de entrar a la recta carretera de los muelles, pero lo que los recibió fue una lluvia de luces parpadeantes rojas y azules. La confusión de ambos hombres hizo que Lyon, quién llevaba el arma empuñada la guardara enseguida y al detener Leónid el auto salió al instante de él tratando de decodificar qué fue lo que sucedió.
George Folk se acercó a ambos hombres con las manos