Leonid no dejaba de darle vueltas a la propuesta de Valeria. Las dudas carcomían su mente mientras pensaba en una estrategia para mantenerla controlada y la conversación que tuvo con Anya no lo reconfortó para nada. Sabia que Anya no preguntaría mas de lo normal, pero no podía permitir que se enteraran de su matrimonio al menos todavía. Valeria para él era una adquisición que deseaba tener. Ese adorno que todos los hombres deseaban en su habitación para saciar su placer. Sin embargo, no tenía e