—Sí. Me quedaría inmóvil, como una momia, durante el resto de la noche y rezaría para que sirvieran el desayuno al alba. Eres una mujer muy cruel, Sofía Espinoza.
— ¿Te consolaría si te confesara que mi crueldad me duele tanto como a ti? —Sofía sonrió en la oscuridad.
— ¿Qué quieres decir?
—Para ser honesta, me gustaría... me gustaría mucho que me hicieras el amor. Pero necesito comprender tus motivos. ¿Es un simple deseo? ¿O hablas en serio cuando afirmas que quieres que Gabriel y yo vivamos