—¿Cómo podrías saber eso? —dijo Amelia entre risas.
—Porque si la quisieras muerta la habrías matado en cuanto entraste —dijo Miguel—. Sin importarte los demás.
Amelia lo miró, y su mano temblaba un poco menos.
—¿Crees que matándola vas a ganarte el amor de Vicente? —preguntó Miguel, dando un paso más hacia Amelia— Deja que cometa el error, deja que se dé cuenta por sí mismo de que debería estar contigo, no con Sofía.
—No, no —dijo Amelia—, no puedo…
—Sí, puedes —dijo Miguel, extendiendo su