Vicente lanzó un gemido sofocado y la besó apasionadamente. Sofía empezó a llorar mientras correspondía a sus besos y lo abrazaba con igual violencia.
—Perdóname por hacerte sufrir —le rogó Sofía cuando logró hablar y frotó su mejilla contra la de él, una y otra vez, como queriendo convencerse de que estaba vivo y le pertenecía—. Y por echarte en cara que no me hayas llamado. Es que estaba tan preocupada por ti, que cuando te he visto, he perdido el control...
Vicente se sentó en el sofá, con