—Creo que es un ángel por haber ofrecido su casa para la fiesta de la compañía —comentó Sofía, sirviéndose café. —¿Quieres una taza?
—Sí, por favor.
Vicente se lo tomó de un trago.
—Gracias, lo necesitaba. —la miró, retándola—. ¿Así que piensas que Elba es un ángel?
—Es una mujer amable y cordial —dijo.
—Elba no comprende por qué te niegas a visitarla. ¿Por qué no lo haces? —la atacó de repente.
—He estado muy ocupada —contestó Sofía y consultó su reloj-—. ¿Podemos empezar? Tengo una cita para