Capítulo 46
Sofía, a su lado de la cama de hospital, sosteniendo su mano, estaba muy preocupada porque Marina tenía los ojos hundidos y sudorosa deliraba.

—¡Marina, por favor no hables…!

—¡No, necesito hablar!... cuida a mi hijo… perdóname por haberte dicho que no lo quería…

—¡Eso no importa! Solo estabas asustada…—dijo Sofía, angustiada.

—Quiero que… seas su madre.

Sofía empezó a llorar porque no deseaba que se despidiera y le exclamó.

—¡Tú lo vas a criar y vas a ser su madre!

—¡Promételo!... por fa
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