El peso de las mentiras.
Kateryn continuó con su jornada de forma monótona, esforzándose al máximo por no mirar a Sebastián directamente a los ojos. Él, por su parte, carcomido por el remordimiento tras la dolorosa confrontación con Valeria, tampoco se atrevía a reclamar el azul de su mirada. La sala de juntas se convirtió en un completo y silencioso campo de batalla.
Marcos y Elena replicaban la misma distancia destructiva; evitaban cruzarse los ojos a toda costa. Elena y Kateryn se concentraron en trabajar en perf