La familia real.
Valeria decidió no levantarse de inmediato. Con una frialdad calculadora, esperó pacientemente a que el incómodo desayuno familiar llegara a su fin. En cuanto su madre se levantó para levantar los platos, se puso en pie y caminó hacia el exterior en busca de su prometido. Al salir al porche, descubrió que Sebastián ya no se encontraba en el tocador; estaba de pie junto al barandal, fumando un cigarrillo con parsimonia mientras sostenía el teléfono contra su oreja.
—Asegúrate de que esa inform