Besos dudosos.
Alexander bajó las escaleras de madera con el rostro endurecido, dirigiéndose a paso firme hacia el área de lavado al fondo del pasillo para recuperar las prendas secas de Kateryn. Al doblar la esquina del corredor, sus sospechas se materializaron: Valeria se encontraba allí, recargada contra el marco de la puerta con los brazos cruzados y una expresión de burla pintada en los labios.
Alex se detuvo en seco, acortando la distancia física para confrontarla en un susurro cargado de rabia conten