POV: Catalina
El sonido fue pequeño. Metálico. Definitivo.
Clic.
No fue un disparo. No fue un grito.
Fue el sonido del acero cerrándose alrededor de las muñecas de Khalid Zahir Al-Rasheed.
Lo observé desde la terraza de la villa, con la manta térmica de la policía sobre mis hombros.
No sentí alegría. La alegría es una emoción ruidosa, y este momento requería silencio.
Sentí paz.
Una paz antigua y profunda, como el mar que nos rodeaba.
Dos agentes de la Interpol, altos y serios, levantaron a Kha