Las lámparas de cristal brillaban en el techo del majestuoso salón del hotel, proyectando un resplandor cálido sobre toda la estancia. Una melodía suave flotaba en el aire, recibiendo a los invitados que asistían a la cena de gala exclusiva aquella noche. Todas las miradas parecieron detenerse cuando Bastian Arshino entró en la sala, acompañado por una mujer elegante y cautivadora: Nara.
El vestido azul marino que ceñía la figura de Nara se veía aún más hermoso bajo la luz de las lámparas. El m