Capítulo Dieciocho
La noche había caído. Las farolas comenzaron a encenderse, reflejando su luz tenue en los ventanales de la Mansión Arshino. En su habitación, Bastian se encontraba frente al espejo, vestido con un impecable traje negro, corbata oscura a juego y zapatos de cuero relucientes.
Justo cuando tomaba su reloj del tocador, la puerta de la habitación se abrió.
"¿Bastian, adónde vas?", preguntó Veni desde el umbral, recostada con aire casual. Llevaba el cabello recogido sin esfuerzo, e