Unos meses después.
El vientre de Veni ya se notaba claramente abultado. Su embarazo había llegado a los cinco meses, pero su estatus legal seguía siendo el mismo: aún no era la esposa legítima de Bastian.
Aquella tarde, estaban en la sala de estar de la casa de Bastian. Veni estaba sentada con un vaso de zumo de naranja en la mano, el rostro visiblemente molesto.
—Bas, ¿hasta cuándo vamos a seguir así? —preguntó Veni, alzando el tono de voz.
Bastian la miró de reojo desde el sofá.
—¿A qué te r