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—Me alegro por la señora DuPont, ella es una buena persona. —Hana formó una pequeña sonrisa en su rostro; ya era suficiente, ni siquiera hubo razón para preguntarle algo así a Adrien. Él no tenía que saberlo de todas formas.

Sin nada más que decir, la habitación sucumbió entre silencio, el cual no resultaba ser incómodo en absoluto. La presencia de ambos era suficiente. No dijeron ninguna palabra ya que no había necesidad de hacerlo, se sentían tan a gusto así que temían arruinarlo al decir alg
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