Capítulo 9. Capricho
El cielo nocturno estaba envuelto en sombras, solo era iluminado por la luz plateada de la luna llena que deslumbraba la sombría habitación en la que estaban.
Un gruñido cortó el aire y un escalofrío recorrió la espalda de Luz mientras aquel hombre se acercaba a ella con una mirada depredadora.
—No deberías estar aquí sola —advirtió haciéndola retroceder—. Tu lugar está al lado de tu alfa… luna. Porque si no, te pueden ocurrir cosas muy malas…
Y Oliver tenía la completa razón, porque antes de