Capítulo 8. La oferta
Nero adelantaba trabajo en la comodidad de su cama, cuando un olor peculiar y desagradable llegó a sus fosas nasales perturbando la poca paz que tenía. Pero ni el fastidio logro hacerlo despegar la vista de la pantalla de la laptop.
La puerta se abrió dejándolo oír unos pasos tenues y pronto se cerró, Nero ni siquiera levantó la vista para ver a la figura frente a él que tenía aquel gesto de desagrado, no necesitaba hacerlo porque ya sabía de quien se trataba. Y aquella mujer que llegaba a los