Capítulo 10. No puedo…
Nero sintió que las lágrimas le subieron a los ojos y un nudo se apretó con fuerza en su garganta cuando se levantó empapado en sudor a media noche. El eco de los gritos de Luz resonaba en su mente noche tras noche desde hacía ya unas semanas.
Se llevó una mano a la cara para taparse los ojos y respiró profundo, tratando de calmarse mientras guardaba silencio y viajaba a aquellos recuerdos que le hacían un nudo en el estómago.
—Solo fue un mal sueño, Nero, no desesperes… —murmuró para sí mismo