Capítulo 7. Desgracias y decepciones
Luz se encontraba en su habitación, sumida en su sueño, cuando escuchó un suave golpe en la puerta. Se levantó todavía medio dormida y sin asomarse por la mirilla de la puerta, la abrió.
―¿Nero? —se preguntó a sí misma, adormilada, mientras restregaba su rostro con su mano—. ¿Qué haces aquí? ―espetó con desconcierto.
Su corazón latía con fuerza en su pecho mientras veía a Nero tomar aire y desordenar su cabello.
―Necesitaba verte… y hablar contigo —insistió haciéndola a un lado para entrar—.