Capítulo 65. Amores
La sonrisa más repulsiva y llena de maldad se dibujaba en los labios de Penélope que escuchaba con atención los lamentos de Nero.
Nunca en su vida se había sentido tan bien viendo a alguien lamentándose de ese modo y que Nero lo hiciera, en especial por ella, le daba una satisfacción inimaginable.
—Así me gusta. Solo puedes rogar por mí. Esa mosca muerta no es nadie, ¡Ni siquiera competencia para mí! —se burló contando sus curvas desde los arbustos hasta que aquella silueta camino y se detuvo