Capítulo 11. ¿De dónde sacaste eso?
—¿Qué crees que estás haciendo con eso en tus manos, Luz? —Soltó Nero con un tono de voz agresivo y Luz abrió los ojos asustada—. No tienes derecho a hurgar en mis cosas.
Sus cejas se fruncieron en un intento de tratar de entender lo que decía el hombre que se había convertido en una bestia por un simple vestido, las manos le sudaban y miles de escenarios pasaban por su cabeza, pero ninguno lo creía posible, no con él.
—¿Buscar entre tus cosas? Pero fuiste tú quien me dio permiso, idiota —dijo