Fortaleza de la Reggio, Calabria
Matteo frunció el ceño, confundido al revisar la hora. La cama estaba sin una sola arruga y ya la había buscado por toda la habitación, sin indicios de ella. Se extrañó; la había visto salir de la fiesta y apartarse un poco después de la muerte de Enzo. Estuvo tan ocupado con los jefes de familia que olvidó por completo ir a buscarla.
Salió de la habitación y bajó al primer piso, encontrándose con su hermano.
—¿Has visto a Livia? —preguntó con seriedad absoluta.