Livia
Respiraba agitada, rodeada de dos grandes hombres. Los identifiqué rápidamente por el estilo de sus tatuajes y, claro, sus rasgos los delataban. Alguna vez escuché a Matteo decir que muchos de sus enemigos podrían aprovechar la situación para saldar deudas con él; las triadas eran uno de ellos. Enemigos a muerte.
En alguna parte del camino me colocaron una bolsa negra en la cabeza y ataron mis manos. Siguieron conversando en su idioma, riéndose como si creyeran que yo no les entendía. «Im