Livia
Poco a poco me separé de él; todavía no estaba preparada para hacer algo más, no tenía cabeza para eso y seguía resentida. No me bastaría un beso que sabía a disculpas.
—Ahora necesito que te controles, que seas el de siempre y solucionemos esto. No podemos doblegarnos o los demás lo aprovecharán para hundirnos todavía más —le di un corto beso y me aparté, volviendo a la barra y sacándole un puro—. Los clubes son importantes, pero no son tu negocio principal. Con la droga y los diamantes