Capítulo 31

Livia

No bajé el arma. Estaba tan llena de rabia que no quería nada más que apagar ese fuego interno que me quemaba, que me pedía a gritos ser saciado. Odiaba a ese hombre, no solo por lo que era, sino por lo que representaba. Por recordarme a los dos hombres que le habían puesto precio a mi cabeza. Esos que me dieron caza como si fuera un animal, que no dudaron en lastimarme y me metieron dos balas en el cuerpo.

Estaba tan dolida, tan rota... quería llorar, gritar y destruir todo lo que tenía
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