La habitación quedó en silencio tras aquel beso que había comenzado con violencia y terminado en un incendio que ninguno de los dos esperaba. Giulio la miraba con los labios húmedos, aún sorprendido de que después de abofetearlo, ella lo hubiera atraído para besarlo como si la rabia y el deseo fueran parte de la misma llama. Rebeca, con el pecho agitado, fue la primera en apartarse, apretando los puños y buscando recuperar la compostura.
Giulio dio un paso al frente, intentando recuperar ese in