Mundo ficciónIniciar sesiónLos bebés no tardaron en dormirse al sol entre las patas de su madre, las boquitas contra su panza. Entonces Briana convenció a las niñas de que no los molestaran y se las llevó hacia donde los niños jugaban con Aine y Dugan. Pronto ella también se sumó a los juegos, y daba gusto verla correr entre los cachorros, sosteniéndose los ruedos del vestido para no tropezarse, riendo agitada.
Ronda se había echado junto a mí







