Mundo ficciónIniciar sesiónDesayunamos los cuatro con la reina, que parecía brillar con luz propia esa mañana, esperando a los viajeros con los bebés de Ronda en su falda. Sheila había trepado al sofá, atenta a cada movimiento de los pequeños, mientras su hermano y los hijos de Milo jugaban a sus pies.
Por la tarde me ofrecí a relevar a Cordelia y Morgana con los cachorros, para que pudieran pasar tiempo con Aine y sus hermanas. Habían crecido y vivido junt







