Mundo ficciónIniciar sesiónAlfa Eamon, esbelto como un lebrel, entró con los suyos al pabellón. Los viajeros, en cambio, optaron por saciar su sed en las grandes pilas de agua dispuestas a la sombra. Eran todos corpulentos pero de líneas estilizadas. Sus gruesas pelambres mostraban una variedad de tonos pardos, del color té con leche y un pardo rojizo como el de los zorros a un marrón tan oscuro que parecía negro. Se mezclaban con grises y blancos, que se hacían predomin







