Mundo ficciónIniciar sesiónLas mujeres habían colgado gruesos doseles de los altos postes de la cama, de tal manera que podíamos alzar el del lado del hogar y dejar los otros bajos para retener el calor. Un truco efectivo en los días que tardara la cabaña en caldearse, después de semanas de permanecer abierta y deshabitada. Sin embargo, esa primera noche hacía tanto frío que acabamos tendiendo nuestros mantos de pieles sobre las mantas.
Y en aquel nido de calor en la noche gélida, desnudos bajo el peso tibio de







