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Me sorprendió ver que mis hermanos salían a recibirnos con Baltar y Maeve. Ayudé a desmontar a Risa y nos adelantamos juntos hacia ellos. Risa les hizo una rápida reverencia que los hizo reír por lo bajo, porque convertirse en mi esposa no había alterado su modestia.

—Bienvenida, Risa —le dijo Milo, haciéndose a un lado e invitándonos a entrar al puesto.

Maeve la recibió con un ramillete de hierbas medicinales con flores secas, no sólo porque era imposible hallar flores vivas en

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