Mundo ficciónIniciar sesiónMe despertaron los golpes en la puerta. Había dormido tanto que ya nos habían traído nuestra cena temprana. Me levanté de un salto y me apresuré a abrir. Una rubia cargaba con la bandeja y otras dos con las cubetas de agua limpia. Mael abrió los ojos apenas se marcharon, y mientras yo me apresuraba a poner agua a calentar para su baño, se levantó todavía soñoliento para ir a sentarse al sillón a comer.
Yo había dejado entornada una de las ventanas de la esquina para ventilar, como solí







