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Ignoraba si al ser capturado se había cerrado por instinto. O tal vez como no me reconocía, y me veía tan parecida a Olena, no sabía que podía hablarme de esa forma.

Agregué aceite de pino al agua tibia y hundí mi mano para revolverla. No había escuchado a Olena en el pasadizo, pero no iba a arriesgarme a que adivinara lo que ocurría.

—Mael —lo llamé, todavía mirándolo a los ojos mientras revolvía el agua.

Silencio. ¿Era posible que hubiera olvidado su propio nombre?

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Monica Prelookersí! y ahora está Risa para ayudarlo ;D
MaríaDe a poco va despertando Mael! Qué alegría!!!!
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