Mundo ficciónIniciar sesiónLavar su pecho enflaquecido volvió a llenarme los ojos de lágrimas. Al menos no tenía cicatrices de golpes. Sin embargo, lo que me obligó a morderme los labios hasta hacerme sangre para contener mi llanto fueron sus genitales. El uso continuo del arnés, sumado a las erecciones que lo obligaban a tener constantemente, había acabado marcando su cuerpo.
Tenía un delgado círculo en torno a sus testículos y su ingle, donde la carne oscurecida estaba hundida, señalando dónde se ajustaba la t







