Mundo ficciónIniciar sesiónDejé todo entre las raíces de un árbol, lejos de los caballos, y fui hasta la orilla con la botella de cerámica que acompañaba la vianda. Era vino por supuesto. Lo volqué en el río, enjuagué la botella y volví a llenarla de agua.
Al regresar adonde dejara la comida, vi que el pálido aún me vigilaba. Me senté bajo el árbol, casi de espaldas a él, y me dediqué a comer. Unos minutos después lo escuché regresar a la tienda. A pesar de mis nervios, me parecía sentir cómo el alimento restaur







