Mundo de ficçãoIniciar sessãoHabiendo aclarado la cuestión, al menos de momento, Risa nos dejó platicando para preparar el almuerzo, aunque su vista se desviaba involuntariamente hacia la ventana cada pocos minutos.
—¿Por qué no vas a ver cómo está Malec, amor? —sugerí al notarlo.
Risa apretó los labios y meneó la cabeza, volviendo a atender a la salsa que cocinaba.
—Tengo que aprender a no tenerlo pegado a mis faldas a







