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Mi incapacidad de moverme bien en cuatro patas me obligó a dejar a Baltar al mando de la defensa de esa zona, como antes de la ofensiva. Una decisión que alegró a mi primo, un guerrero avezado que en los últimos años no había tenido muchas oportunidades de participar en la lucha y añoraba estar en el frente.

Pero el ocio administrativo no era para mí. Dejé a Bricio, el hijo mayor de Baltar, racionando alimentos para el invi

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MaríaQué lindo que Malec pueda cambiar!!!!!
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