Ir de casa al edificio principal fue un trámite lento y doloroso por dos o tres semanas. Cada herida con plata, por leve que fuera, tardaba más en sanar que la anterior. Y ésta era la cuarta que recibía.
Sin embargo, distó de ser una temporada ociosa.
Sólo una semana después de la batalla, Eamon llegó a Reisling con Casey y Alfa Endre. Los seguían una veintena de lobos de su clan y el doble de solitarios. Según me explicaron, los ganaba la ansiedad por llegar, de modo que se habían adelantado. M