Mateo intenta hablarle, pero Valentina lo interrumpe:
—No hables, por favor, no te esfuerces. Estarás bien, ¿ok? —dijo con desesperación.
Luego, la ama de llaves la observa y de inmediato corre a buscar al mayordomo. Ambos salen rápidamente para ayudarlos y, entre los tres, lo levantan y lo llevan hasta dentro de la casa. Lo acuestan en un sofá mientras la ama de llaves, alterada y nerviosa, llama a la ambulancia. Valentina trataba de presionar la herida de bala, pero aun así seguía saliend